Las uñas de los pies

El cuerpo humano tiene cosas la mar de útiles y otras que no lo son tanto, por ejemplo, las uñas de los pies.

Las uñas de los pies serían muy útiles cuando éramos monos e íbamos de aquí para allá descalzos de rama en rama, seguro que tendríamos unas uñas que ni las águilas oye. Estaríamos sentados en las ramas con nuestros colegas mirándonos los pies y comparando, por que los tíos somos de comparar:

-A que molan. Mira que aerodinámica tienen! Con esta longitud puedo moverme más rápido.

– Pero las mías son mas largas!

Pero ahora, a parte de que comparamos otras cosas, ¿qué sentido tienen? Sí, vale, para no hacernos polvo las puntas de los dedos con según que calzado pero ¿y si las puntas de los dedos tuvieran la misma piel que el resto del dedo? ¿A que no pasaría nada? ¿Qué necesidad hay de coronar los dedos con ese trocito de queratina? La de pasta que nos ahorraríamos en esmalte, quita-esmalte y demás cosas raras que muchas veces los hombres no entendemos. Se acabaría con esa escena en la que llegamos a casa y nuestra pareja está sentada en una postura imposible (para nosotros) con los dedos totalmente abiertos con la ayuda (o sin ella) de unos algodones entre los dedos, pintándose, con la pericia de un artista de las figuras citadel, las uñas de los pies.

Otro problema con las uñas de los pies es ¿cuándo hay que cortarlas? Con las uñas de las manos es fácil, cuando nos molestan pues tijera y fuera.

Pero las uñas de los pies ¿cuándo se cortan?

¿Cuando tienen mucho blanco?

¿Cuando tu pareja amanece con las pantorrillas en carne viva y te pide amablemente que te las cortes de una vez? Nada que decir… todos sabemos cómo va esto.

¿Cuando sobresale del dedo? Esto es muy relativo, porque hay uñas y uñas: tenemos las uñas que crecen pegaditas al dedo, muy monas y tal. En ocasiones la uña como que envuelve al dedo con curva y todo, en estos casos es fácil determinar cuando sobresale del dedo y encima al tener curva te protege a ti y a los otros de posibles arañazos.

Otro tipo de uña es esa que casi no se ve, algo ha pasado ahí y apenas hay uña. Ésta se corta a placer.

Pero luego está la otra uña: esa uña curtida por los años, esa uña que no crece pegada al dedo porque ha sido victima de mordeduras infantiles y penurias varias. Esa uña que crece despegándose del dedo cada vez más, lo que la convierte en “La cuchara mortal” o “Pala de la muerte” capaz de roer literalmente los zapatos por dentro.

Todas éstas son buenas razones, pero sin duda, la mejor es cuando tu mismo te atacas con las uñas de los pies, en ese momento ya tienes la señal definitiva de que te las tienes que cortar.

Las uñas de los pies no sirven para nada: atacan, se agrietan, destrozan y encima tienen el mal vicio de acumular unas pelusas de colores en las esquinas! Yo creo que en la próxima actualización de la humanidad, las uñas de los pies deberían desaparecer junto con el apéndice y las muelas del juicio!

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