Me he prometido

Pues si, ya estoy prometido. Prometido, prometido, con anillo y todo!

Normalmente uno no sabe cuando es el momento de prometerse o de casarse. Cuando hablas con los que ya lo han hecho siempre te salen con frases muy Jedi como “cuando llegue el momento lo sabrás” ¿cuando llegue el momento?  ¿y si no llega? ¿me daré cuenta? mil preguntas te invaden… pero es cierto, cuando llega el momento LO SABES: notas una sensación en tu interior, unas ganas de ir a más, de avanzar, de pasar una etapa, un subidón! Es una sensación muy agradable y en cuanto le pones nombre viene el siguiente paso: comprar un anillo de compromiso!

Me he dado cuenta que lo del anillo es todo un mundo: hay de todos los precios, formas y colores.

¿Qué anillo comprar? ¿Le gustará?

Como a mi comprar me da no diré que miedo pero casi, ahora utilizo otra técnica más supersticiosa, si quieres, pero que a mi me funciona y es dejar que las cosas “me hablen” (no, no estoy para encerrar aún). Lo primero que te encontraras en una joyería es que hay MUCHO de todo, demasiada información, demasiados inputs: precios, formas, luces, colores, brillantes, tallas… en ese momento todo te molesta, hasta el aire acondicionado de la sala. Tienes que tomar una decisión. En realidad tienes 3 decisiones:

1) agobiarte e irte

2) agobiarte y decidir precipitadamente

3) agobiarte y utilizar la fuerza

Como te he comentado, yo uso la 3a, es la mejor! una vez has elegido el anillo en función de este método mágico (que una vez utilizado te das cuenta que de mágia nada, es tu sentido del gusto el que actua, pero así le damos un poco de drama al asunto) pasas a la siguiente fase: LA ENTREGA!

El cine está cargado de momentos en que el chico le da el anillo a la chica. Hay varios ejemplos: dentro del coche, en un restaurante bonito, paseando por el bosque, en la Tierra Media rodeado de gente rara y con tipos de orejas puntiagudas…

Todo chico se piensa su manera, elige sus armas y se prepara hasta un discurso hasta que topa con la cruda realidad:

  • Que te has pensado llevar a tu chica a un restaurante -> tu chica no tiene ganas de salir y va con ropa de estar por casa y te dice que mañana.
  • Que quieres hincar rodilla en el suelo y abrirle la cajita mientras le dices las palabras que te has estado preparando -> resulta que la cajita del anillo viene envuelta en un papel muy chulo y no lo quieres desenvolver, quieres que lo haga ella, con lo que el factor sorpresa se pierde un poquito.
  • Que la has conseguido sacar de casa y estáis en el restaurante -> no sabes cual es el mejor momento porque notas que todo el mundo te está mirando y sabes que todos saben a lo que has ido ahi, te invaden los miedos y todo lo que tenías en mente, ese momento bonito, nuestro y con música romantica se ha convertido en un no parar de ruido de gente comiendo, niños dando la barrila y un camarero que no deja de rellenarte la copa.

Pero te pase lo que te pase, siempre es un momento bonito y especial y el nuestro fue el más bonito y especial de todos.

T’estimo Bea! T’estimo per tota la vida!

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2 comentarios el “Me he prometido

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