Los ascensores

No te ha pasado nunca que estas yendo hacia casa, cansado, con pocas ganas de relacionarte con el mundo. Tu unico interés es llegar a casa y espachurrarte en tu rincón preferido.
Vas por la calle pensando en lo que harás, te quitarás los zapatos, te pondrás ropa comoda, quiza un baño… en definitiva, te vas a relajar. Miras al final de la calle, reconoces todo lo que tienes alrededor, estas ya cerca del relax, andas sin pensar en nada, sin ver nada cuando de repetente! ves al típico vecino, con quien no quieres hablar por razones que aun desconoces, acercandose peligrosamente hacia el portal. En ese momento tu cabeza va a 2000 por hora pensando en 2 cosas: a) quiero llegar a casa y b) no quiero subir con ese individuo en el ascensor.
Es curioso lo tremendamente extraños que somos los humanos. ¿Qué mas dará subir con alguien en el ascensor? Total una vez dentro cada uno mira hacia un lado. Como si nuestra mirada emitiese una especie de rayo destructor que al cruzarse con los de la otra persona se crea un cataclismo de proporciones biblicas, supongo que de ahi salió aquella mitica frase de Los Cazafantasmas de “no cruceis los rayos”.
Pero tu, con el día a punto de finalizar en el que has tenido que aguantar a todo el mundo, necesitas llegar a tu santuario del placer con buen pie, y ¿qué haces? matar al vecino? No! mucho peor, decides esperarte. Lo observas cual león agazapado en la selva, viendo como el va alegremente hacia el portal, lo que tu no sabes es que el vecino tambien te ha visto a ti pero como estaba mucho más cerca del portal ha rezado para que el ascensor estuviese en el rellano y no tuviera que esperar mucho tiempo con temor a encontrarse contigo y tuviera que intentar destruir este nuestro bonito planeta con un cruce de miradas mal coordinado.
Claro que tu esto no lo sabes, tu sigues viendo a tu presa meterse dentro del rellano y calculas el tiempo que tardaria el ascensor en bajar desde el último piso y lo que tardaría el petardo del vecino en subir. A veces pasa que no calculas lo suficiente o el vecino se ha entretenido haciendo nosequé o que simplemente sabía que estabas ahi y gentilmente te ha esperado, y te encuentras cara a cara (como aquella peli del Nicolas Cage) con la persona  “odiada” y entonces si que tras la risita forzada y el “hola” de rigor entrais los 2 en esa cámara de la muerte en la que sólo hay un espejo para controlar a vuestro “adversario” asi podeis ver por donde anda su rayo de la muerte y podeis equilibrar vuestras fuerzas para no causar una devastación a nivel mundial que mucho me temo podria molestar a los demás vecinos.
Asi que recordad, mucho cuidado con quien subis en el ascensor, podría ser vuestro ultimo viaje jajajjaja (<—r isa maligna)
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3 comentarios el “Los ascensores

  1. …de fet jo de vegades pujo per les escales TOA CARGADA depen a qui vegi pel mirall retrovisor (q han repuesto después de q unos desorejados se lo cargaran..) q hi ha al costat de l\’ascensor.i el pitjor és de nit/matinada,,,et creues 1)gente q va+ciega q tú 2)senyores-anant-a-buscar-pà-con-bolsita-de-rejillalo peor es cuando te cruzas y decís a la vez uno \’hola\’ y el otro \’adéu\’

  2. Pingback: Las competiciones « Reflexiones desde un portátil

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